La población de origen mexicano en Estados Unidos ha construido una economía que, por su tamaño, se ubicaría como la octava más grande del mundo, de acuerdo con un informe elaborado por la Universidad de California en Los Ángeles.

El estudio, encabezado por el académico Raúl Hinojosa Ojeda, señala que los 38 millones de residentes de origen mexicano generaron aproximadamente 2.27 billones de dólares en Producto Interno Bruto (PIB) durante 2024, cifra superior a economías como Brasil o Canadá.

De ese total, los inmigrantes mexicanos —tanto documentados como indocumentados— aportaron cerca de 792 mil millones de dólares, mientras que la población de origen mexicano nacida en territorio estadounidense generó más de 1.3 billones.

El análisis destaca que esta economía representa el 54 por ciento de toda la actividad latina en Estados Unidos, que en conjunto asciende a 4.2 billones de dólares, un monto comparable con la economía de Alemania.

Sin embargo, el informe advierte que este potencial podría ser aún mayor si se modificaran las políticas migratorias actuales y se impulsara una mayor integración económica entre México y Estados Unidos. Según Hinojosa, la deportación masiva representa un “desastre económico autoinfligido” que limita el crecimiento.

El estudio también subraya que los migrantes indocumentados contribuyen con unos 36 mil millones de dólares anuales en impuestos, pese a que no tienen acceso a muchos de los beneficios públicos, lo que evidencia su peso dentro de la economía estadounidense.