Trump anunció la suspensión temporal de la misión naval de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, luego de asegurar que se han logrado “grandes avances” en las negociaciones con Irán, en un movimiento que podría marcar un cambio en la estrategia del conflicto en Medio Oriente.

La operación, conocida como “Proyecto Libertad”, había sido puesta en marcha apenas un día antes con el objetivo de escoltar buques comerciales y garantizar el tránsito en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio global, especialmente en el transporte de petróleo.

El mandatario explicó que la pausa se da por “acuerdo mutuo” y a petición de Pakistán, país que ha fungido como intermediario en el diálogo entre Washington y Teherán. Sin embargo, dejó claro que el bloqueo económico a los puertos iraníes continuará vigente como medida de presión.

El anuncio se dio de forma paralela a declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que la ofensiva militar conjunta con Israel ya cumplió sus objetivos, dando paso a una nueva etapa centrada en negociaciones y presión económica.

A pesar del tono optimista, la decisión ha generado incertidumbre entre analistas internacionales, ya que la suspensión podría debilitar la seguridad en el estrecho de Ormuz, donde decenas de embarcaciones permanecen varadas tras días de tensión militar.

Expertos advierten que cualquier interrupción prolongada en esta vía podría impactar directamente en los mercados energéticos globales, elevando los precios del petróleo y afectando cadenas de suministro internacionales.

Mientras tanto, Irán ha interpretado la pausa como una señal de retroceso por parte de Washington, lo que añade un componente político al conflicto y podría influir en el rumbo de futuras negociaciones.