Ormuz se convirtió en el eje central de la cumbre internacional celebrada en Francia, donde más de 40 países de Europa, Asia y América coincidieron en exigir la reapertura inmediata del Estrecho sin peajes ni restricciones, en medio de un escenario de tensión por el conflicto en Medio Oriente.
La reunión fue encabezada por el presidente francés Emmanuel Macron, junto al primer ministro británico Keir Starmer, el canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quienes destacaron la necesidad de garantizar la libre navegación y estabilizar las rutas comerciales marítimas.
Durante el encuentro en el Palacio del Elíseo, los líderes analizaron el impacto del conflicto entre Irán y Estados Unidos en la seguridad energética global, advirtiendo que cualquier bloqueo o control del paso marítimo afectaría directamente a la economía internacional.
Los países participantes acordaron impulsar mecanismos de cooperación para proteger el transporte marítimo, al tiempo que insistieron en el respeto al derecho internacional y en evitar cualquier intento de privatización del tránsito en la zona estratégica.






