El proceso electoral en Perú continúa marcado por la incertidumbre, luego de que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reportara cerca del 75 por ciento de las actas procesadas, sin que exista claridad sobre quién acompañará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial.

De acuerdo con los resultados preliminares, Fujimori encabeza la votación con alrededor de 16.8 por ciento, mientras que Rafael López Aliaga se mantiene en el segundo sitio con 12.7 por ciento. Sin embargo, la diferencia no es definitiva, ya que aún falta por contabilizar una cuarta parte de los votos, lo que podría modificar el orden de los candidatos.

Entre los aspirantes que podrían alterar el panorama se encuentra Roberto Sánchez, quien ha mostrado un crecimiento progresivo conforme avanza el conteo, particularmente con los sufragios provenientes del interior del país, que suelen incorporarse en etapas posteriores.

El desarrollo de la jornada electoral también ha sido cuestionado debido a problemas logísticos que retrasaron la apertura de casillas, lo que obligó a extender la votación en algunos puntos de Lima hasta el lunes. Esta situación ha generado críticas hacia la ONPE y ha impactado la percepción de confianza en el proceso.

Analistas coinciden en que será necesario un balotaje, programado para el 7 de junio, aunque advierten que la definición del segundo lugar podría prolongarse varios días e incluso derivar en disputas legales si la diferencia entre candidatos es mínima.

El contexto político del país añade complejidad al proceso. Perú enfrenta una etapa de inestabilidad institucional, con múltiples cambios de gobierno en los últimos años, lo que mantiene la atención tanto de la ciudadanía como de los mercados internacionales.