Después de 11 años de diálogo, México y la Unión Europea avanzan hacia una nueva etapa en su relación económica con la firma del Acuerdo Global Modernizado, un instrumento que busca fortalecer el intercambio comercial y abrir nuevas oportunidades para sectores estratégicos, especialmente el agroalimentario.
Durante el Foro México-Unión Europea: Oportunidades y Diversificación Agroalimentaria, el embajador europeo en el país, Francisco André, destacó que este acuerdo representa un paso clave para ampliar el alcance de las exportaciones mexicanas hacia un mercado de aproximadamente 450 millones de consumidores.
El diplomático subrayó que la relación comercial entre ambas partes ha crecido de manera significativa desde el año 2000, cuando entró en vigor el primer tratado, logrando multiplicarse más de cuatro veces. En ese sentido, afirmó que existe una responsabilidad compartida para profundizar aún más esta cooperación económica.
Por su parte, Deborah Alcocer, titular de la Unidad de Negociaciones Comerciales de la Secretaría de Economía, explicó que la modernización del acuerdo permitirá contar con un marco jurídico más actualizado, lo que dará mayor certidumbre a las inversiones y facilitará el comercio bilateral.
Uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento es el agroalimentario. Actualmente, México participa con apenas el 0.2 por ciento de las importaciones de este tipo en la Unión Europea, lo que abre un amplio margen de expansión. El nuevo acuerdo contempla acceso libre de arancel para más del 83 por ciento de estos productos, mientras que el resto se integrará de manera gradual.
Autoridades mexicanas señalaron que esta actualización responde también a la necesidad de diversificar mercados y reducir la dependencia de un solo socio comercial, en un contexto global marcado por la competencia y la volatilidad económica.
El embajador de México ante la Unión Europea, Rogelio Granguillhome, destacó que el verdadero impacto del acuerdo dependerá de la capacidad de traducirlo en beneficios concretos para productores y empresas, mientras que representantes del sector agropecuario coincidieron en que el campo seguirá siendo un motor clave para el crecimiento económico del país.






