El gobierno de Colombia enfrenta nuevos obstáculos en su estrategia para controlar la población de hipopótamos introducidos por el narcotraficante Pablo Escobar, luego de que varios países rechazaran recibir ejemplares debido a alteraciones genéticas detectadas en la especie.

De acuerdo con la ministra de Ambiente, Irene Vélez, los intentos por reubicar a estos animales, que habitan principalmente en el río Magdalena, han sido infructuosos ante la preocupación internacional por una “mutación genética importante”.

La funcionaria explicó que esta condición estaría relacionada con la endogamia, derivada de la reproducción entre individuos de una misma línea genética, lo que ha generado malformaciones visibles en algunos ejemplares.

Actualmente, se estima que existen cerca de 200 hipopótamos en territorio colombiano, considerados una especie invasora que afecta el equilibrio de los ecosistemas locales.

Ante este escenario, el gobierno ha puesto en marcha un plan integral que incluye la esterilización, reubicación y, en casos específicos, el sacrificio de ejemplares. Se prevé que alrededor de 80 hipopótamos sean sacrificados como parte de esta estrategia.

Las autoridades detallaron que estas acciones implican altos costos y riesgos. El sacrificio de cada animal puede superar los 14 mil dólares, mientras que los procedimientos de esterilización rondan los 10 mil dólares, además de implicar posibles riesgos tanto para los animales como para el personal veterinario.

El origen de esta población se remonta a la década de 1980, cuando Escobar introdujo cuatro hipopótamos en su finca ubicada en el Magdalena Medio, como parte de un zoológico privado.

De no aplicarse medidas de control, especialistas advierten que la población podría incrementarse hasta alcanzar los 500 ejemplares para el año 2030, lo que agravaría el impacto ambiental en la región.