Si algo quedó claro anoche en la Arena Monterrey es que las baladas no pasan de moda… y mucho menos cuando se cantan a todo pulmón por 17 mil personas. Air Supply regresó a la ciudad para celebrar 50 años de trayectoria con un show que fue, literalmente, una cátedra de rock suave y un sube y baja de emociones.
Desde que arrancaron con “Even the Nights Are Better”, el ambiente se encendió. No hubo necesidad de presentación larga: bastaron los primeros acordes para que el público —de todas las edades— se pusiera de pie y comenzara el karaoke colectivo más grande del fin de semana.
Monterrey cantó cada palabra
La conexión con el público regio fue inmediata. Entre canción y canción compartieron anécdotas sobre sus inicios en 1975, provocando aplausos, risas y uno que otro grito de “¡Los amamos!”. La vibra fue cercana, sin poses, como si la banda estuviera tocando para amigos de toda la vida.
La producción también jugó su papel. La acústica del recinto permitió que cada armonía se escuchara limpia y potente, haciendo que las baladas se sintieran intensas, envolventes y hasta piel chinita en varios momentos.
Los himnos que nunca fallan
El repertorio fue una lluvia de clásicos: “Just As I Am”, “Every Woman in the World”, “Lost In Love” y “The One That You Love” hicieron que parejas se abrazaran, amigos se tomaran del hombro y más de uno sacara el celular para grabar “esa” canción especial.
Pero el momento que selló la noche fue “All Out Of Love”. El cierre fue épico: luces encendidas, público de pie y 17 mil voces coreando como si no existiera el mañana. De esos instantes que se quedan guardados.
Una noche que sí fue mágica
En redes sociales como Facebook e Instagram, los asistentes no tardaron en describir el concierto como “inolvidable” y “una noche mágica”. Y no es exageración. Más allá de la nostalgia, el show confirmó que el soft rock sigue teniendo casa llena en Monterrey.
Porque hay canciones que no envejecen… solo encuentran nuevas generaciones que las vuelven a cantar.







