No fue un concierto, fue una cátedra de romance y ritmo. Al filo de las 22:30 horas, las luces del Domo Care se atenuaron para recibir a la leyenda: Oscar De La Rosa y la Mafia irrumpieron en el escenario, desatando un grito de euforia que confirmó que el tiempo solo ha servido para hacer más grande su legado.
La agrupación dejó claro por qué son los amos del género. La velada arrancó con una trilogía de alto voltaje emocional que puso a todos de pie.
El público, una mezcla de generaciones unidas por las mismas letras, acompañó cada estrofa con una potencia que hacía vibrar la estructura del recinto.
Si la música de La Mafia no fuera suficiente, la noche alcanzó niveles épicos gracias a las colaboraciones especiales, La aparición de la “Güerita Consentida”, Alicia Villarreal, provocó una ovación ensordecedora. La energía regia se fusionó con el estilo texano en un momento que quedará para el recuerdo.
La sorpresa de la noche llegó con Inspector. La banda de ska aportó su inconfundible sello para interpretar junto a Oscar el clásico “Me estoy enamorando”, logrando una mezcla de géneros que encendió el ambiente a su máxima capacidad.
Tras más de dos horas de recorrido musical, el clímax llegó con el himno que todos esperaban. Las luces de los celulares iluminaron el recinto mientras “Un millón de rosas” era coreada a una sola voz, cerrando una jornada magistral en el corazón de Guadalupe.






