Desde antes de que se encendieran las luces, el ambiente ya era eléctrico. El público no solo asistió, sino que se vistió para la ocasión: sombreros texanos, botas de piel y flecos dominaron las gradas, convirtiendo el recinto en una auténtica fiesta country.
La explosión llegó cuando el dueto pisó el redondel, abriendo fuego con un combo de hits que puso a todos de pie.
Lo de Ha*Ash no es solo música, es conexión pura. En un gesto que ya es su sello personal, las hermanas subieron a varios fans al escenario para bailar hombro con hombro, rompiendo la barrera entre artista y audiencia.
Las luces bajaron de intensidad para dar paso a “100 Años Contigo”, una interpretación cargada de sentimiento que puso la piel de gallina a los asistentes y reafirmó el romance eterno entre Monterrey y las artistas.








