Desde antes de que sonara la primera nota, el ambiente ya decía mucho. El 19 de diciembre, el Auditorio Banamex reunió a un público tan diverso como las canciones que estaban por escucharse. Padres, hijos y hasta abuelos compartieron butaca para revivir temas que han sobrevivido al paso del tiempo y siguen encontrando nuevas voces.
Así fue el cierre en México de la gira de TOTO y Christopher Cross, un concierto que no tardó en generar conversación en redes sociales. Entre comentarios y publicaciones, la noche fue descrita como una descarga de clásicos y un viaje directo a la nostalgia, con una respuesta constante del público regio.
Christopher Cross abrió el camino sin prisas
El primero en aparecer fue Christopher Cross, quien eligió una entrada tranquila y sin adornos. Su set avanzó sin necesidad de discursos largos ni momentos exagerados. Canciones como All Right y Never Be the Same encontraron su lugar con naturalidad, respaldadas por una voz que se mantiene fiel a su esencia.
Más adelante, Cross miró hacia adelante con You y cerró su participación con uno de esos temas que nunca fallan: Arthur’s Theme (Best That You Can Do), coreado por buena parte del auditorio.
TOTO subió la intensidad desde el primer acorde
Con la llegada de TOTO, la energía dio un giro inmediato. Child’s Anthem marcó el inicio de un show que dejó claro que la banda no vive de recuerdos, sino de una ejecución sólida y bien afinada.
Liderados por Steve Lukather y Joseph Williams, los músicos mostraron una conexión que solo se construye con años de escenario compartido. Temas como Rosanna y 99 se convirtieron en algunos de los momentos más celebrados, con una batería que mantuvo presente el legado de Jeff Porcaro.
El repertorio siguió avanzando sin quedarse atrapado en una sola etapa. Mindfields, Pamela, Georgy Porgy y White Sister mantuvieron el ritmo y permitieron que cada integrante tuviera su momento, algo que los asistentes no dejaron pasar en redes, donde destacaron la energía y precisión musical de la banda.
El final llegó con dos himnos inevitables. Hold the Line y Africa transformaron el Auditorio Banamex en una sola voz, cerrando una noche que dejó claro que algunas canciones no envejecen: simplemente siguen encontrando a quién cantarlas.
Monterrey no fue una parada más. Fue el punto final de una gira y la confirmación de que la buena música no necesita cambiar para seguir vigente.







