La noche del viernes 14 de noviembre en el Escenario GNP Seguros se confirmó como una cita ineludible. Antes de que cayera el primer acorde, una voz en off con tono cómplice calentó el ambiente para “todos los migajeros del amor”, provocando un estallido de gritos que anticipó la inminente salida de Serbia. El recinto ya ardía en emoción colectiva.

El cuarteto regiomontano entregó un espectáculo que superó todas las expectativas: ante un público que llenó cada asiento y permaneció de pie, la banda ofreció cerca de dos horas de energía pura. En esta velada, Serbia demostró el músculo musical que ha construido firmemente a lo largo de su década de trayectoria.

La euforia fue tal que, a los pocos minutos, la audiencia le pedía a gritos que se despojara de la ropa. Ortiz, sin perder el ritmo, respondió con humor: “Cuando los sienta al 100… ahorita están como en 80”, logrando un rugido de la multitud antes de que la banda continuara atacando el setlist con potencia casi eléctrica.

Canciones como “Anime Love Ghost”, “Llegar al cielo” y “Nunca me olvides” formaron un combo demoledor que para el tercer tema ya tenía a las gargantas encendidas y las manos en alto. El show continuó con “Querido Corazón”, “Un Millón de Estrellas”, “Que No Se Te Haga Tarde” y “Bonita”, piezas que exhiben su notable evolución y el equilibrio entre nostalgia, emotividad y rock actual.

El vestuario de la banda, chamarras negras con blanco, no fue un mero detalle estético, sino un símbolo de la unidad y madurez que hoy caracteriza a Serbia. El mensaje fue claro: su música ha crecido, y ellos también.

 

Redacción / El Nacional