La cantante regia demostró que sigue siendo profeta en su tierra con una segunda presentación inolvidable ante miles de fans.
Gloria Trevi volvió a demostrar por qué es una de las artistas más queridas del país —y especialmente de su natal Monterrey— con una segunda presentación en el Domo Care que desató la euforia, la nostalgia y el orgullo entre sus miles de seguidores.
Aunque apenas semanas atrás ya había pisado este mismo escenario, la intérprete logró reinventarse por completo, ofreciendo un espectáculo camaleónico, cargado de fuerza escénica, cercanía emocional y una entrega sin reservas. Desde el primer acorde hasta el último aplauso, Trevi mantuvo al público de pie, cantando, bailando y celebrando.
Uno de los elementos más destacados del show fue la presencia notable de la comunidad LGBT+, que llenó el recinto con banderas multicolor, energía festiva y una vibra de orgullo que Gloria abrazó con total entrega. En un gesto simbólico y emotivo, ondeó una bandera arcoíris y se dirigió con firmeza a quienes han cuestionado su vínculo con esta comunidad:
“Es muy difícil ser Gloria Trevi”, dijo con tono fuerte y emotivo, provocando una de las ovaciones más potentes de la noche.
La intérprete no solo cantó sus éxitos: brindó con sus fans, recibió flores, se tomó selfies y salió del redondel para conectar de manera íntima con su público, reafirmando así el lazo genuino que ha construido a lo largo de los años.
Desde himnos de empoderamiento como “Ábranse perras” y “Me río de ti”, hasta baladas cargadas de melancolía como “El favor de la soledad” y “No querías lastimarme”, el repertorio fue una montaña rusa emocional. Y, por supuesto, “Pelo suelto”, donde Trevi ofreció uno de los momentos más entrañables al bajar del escenario para bailar con tres niñas y tres adultos del público, incluyendo al popular influencer Iván “Momo” Guzmán, mejor conocido como La Burrita Burrona, quien disfrutó el show desde primera fila.
Con múltiples cambios de vestuario llenos de brillo, color y sensualidad, Gloria se mostró provocadora, auténtica y poderosa. Cada outfit fue una extensión de su personalidad explosiva y una declaración visual del espectáculo que es su vida en el escenario.
Carey González/El Nacional








