Este año, la población migrante de mariposa Monarca ha aumentado en los dos últimos periodos -2016 y 2017-.
“Es una buena temporada”, expresó orgullosa Jacqueline Zarza, originaria de San Mateo Almomoloa, quien desde hace algún tiempo se capacita para servir como guía en el santuario.
Con delicadeza levantó un par de ejemplares muertos del lepidóptero y los muestra en las palmas de sus manos a la concurrencia para explicar:
“Estas maripositas murieron, tal vez debido a la última helada o porque acabaron su ciclo de vida”, explicó.
Las mariposas monarcas viajan más de cuatro mil kilómetros desde las amplias zonas ecológicas de Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de oyamel y pino en los estados de México y Michoacán, región que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) considera Patrimonio Natural de la Humanidad.
Se estima que en esta temporada alrededor de 100 millones de mariposas arribaron a los santuarios mexiquenses y michoacanos, y esto significa una excelente señal, ya que representa un aumento del 50 por ciento en la población, a comparación de otros años.
Demasiada gente buscan ir a la cima del santuario Piedra Herrada ubicado a casi tres kilómetros de la carretera de San Mateo Almomoloa, Estado de México, donde se puede apreciar a los insectos que surcan el aire con gracia y belleza.

Los encargados de Piedra Herrada piden a los a los visitantes guardar silencio y respetar la paz que la mariposa busca en su migración al territorio mexicano, además de no tocar a las mariposas ni vivas ni muertas, aunque algunas se posan en los visitantes sin temor.
Asimismo permanecer en silencio o hablar en voz baja en la colonia, no llevar mascotas y evitar el uso de flash en las cámaras de fotografía, celulares y video.

Los paseadores quedan asombrados tras ver lo que la naturaleza les ofrece: “Millones de alitas naranjas con vivos negros y puntos blancos revolotean e invaden el espacio”, expresó uno de ellos.
Redacción/El Nacional