Familiares de personas desaparecidas viajaron esta semana a Guadalajara para participar en jornadas de toma de muestras genéticas relacionadas con el caso del Rancho Izaguirre, en Jalisco, predio investigado por autoridades federales por presuntos vínculos con grupos del crimen organizado.

El caso del Rancho Izaguirre ha generado expectativa entre colectivos de búsqueda y madres de desaparecidos, luego del hallazgo de prendas y objetos personales dentro del inmueble, donde se presume operaba una red de reclutamiento criminal.

Alejandra González, madre de Francisco Javier Anguiano, desaparecido en Guanajuato desde 2023, relató que logró identificar una playera negra de su hijo entre más de mil 800 prendas encontradas en el lugar.

Sin embargo, explicó que las evidencias fueron trasladadas a la Ciudad de México como parte de la investigación federal, por lo que actualmente las familias no tienen acceso directo a los objetos localizados.

“Quiero que confronten mi ADN con el de mi hijo y que nos permitan entrar al lugar para buscar”, expresó.

La mujer también cuestionó el alcance de las investigaciones y aseguró que, de acuerdo con la experiencia de colectivos de búsqueda, el predio no ha sido revisado completamente.

Familiares y organizaciones exigieron ampliar las excavaciones, al considerar que podrían existir más restos humanos enterrados en la zona.

Las jornadas de toma de ADN son coordinadas por la Fiscalía General de la República, universidades y la Asociación de Investigadores Forenses por la Justicia de Jalisco, con el objetivo de integrar perfiles genéticos que ayuden a identificar posibles víctimas relacionadas con el caso.

Otra de las asistentes, Cecilia Aguirre, aseguró haber reconocido un pantalón perteneciente a su hijo Óscar Miguel Ángel Flores, desaparecido desde 2020.

Las familias denunciaron además que los registros de ADN continúan fragmentados entre entidades, situación que dificulta el intercambio de información y retrasa las identificaciones.

Redacción/El Nacional