Tras el asesinato de Gabriel Soriano, el locutor de 40 años que transmitía su programa de hip-hop los domingos, y quien regresaba de la transmisión del tercer informe de Gobierno de Héctor Astudillo, el gobernador del estado de Guerrero, el  locutor bajo de su vehículo y alguien le disparó en el pecho con balas de nueve milímetros.

En un entronque cercano a la zona Diamante, una de las regiones más concurridas del puerto de Acapulco, la camioneta en la que viajaba Gabriel recibió dos disparos.

El trabajador bajó del vehículo y alguien le disparó en el pecho provocando su muerte, las autoridades creen que la agresión habría sido causada después de una discusión con otro automovilista que iba armado. El padre de Soriano es jefe de información del periódico La Jornada en el Estado.

La Unión Europea, Noruega y Suiza se han sumado también al reproche a las autoridades mexicanas por el frágil entorno en el que se mueven los informadores en México.

“Expresamos nuestra preocupación por la falta de resultados en las investigaciones abiertas para esclarecer casos anteriores de asesinatos a periodistas”, señala una declaración hecha pública esta mañana.

 México alcanza con este caso al menos diez periodistas asesinados en lo que va de 2018, de acuerdo con Naciones Unidas. Pamela Montenegro, una bloguera de Acapulco, también falleció en Guerrero tras un ataque el mes de febrero.

Jarab considera “urgente” que sean adoptadas medidas para garantizar un ambiente seguro para el ejercicio del periodismo en México.

 “Una de las principales medidas de prevención es la lucha contra la impunidad en la que permanecen la mayoría de las agresiones”, consideró el representante del organismo internacional.

La organización Artículo 19, que vela por la libertad de expresión, ha contabilizado el asesinato de 119 periodistas desde el año 2000 a la fecha. Este, sin embargo, no es uno de ellos.

Redacción/El Nacional