Un grupo de cazadores furtivos, en Botsuana, país reconocido por fungir como santuario natural de vida salvaje, dio muerte a 87 elefantes, muy cerca del parque natural de Okavango, en África; las autoridades dieron a conocer que todos los animales tenían los colmillos arrancados.

Las imágenes de los elefantes muertos fueron capturadas por un estudio aéreo en el que también se localizaron los cadáveres de tres rinocerontes blancos.

Uno de los dirigentes de Elefantes Sin Fronteras, Mike Chase, declaro encontrarse muy afectado por lo sucedido.

“Es la mayor cacería furtiva de la que haya oído hablar jamás en toda África. Estoy muy afectado”, declaró a la cadena británica BBC.

A pesar de que Botsuana esta declarado como un país protector de la vida silvestre, las milicias que se encargan de evitar la entrada de cazadores furtivos, en esta ocasión se vieron sobrepasadas y no pudieron evitarlo.

En informes pasados se determino que al menos 130 mil elefantes viven en Botsuana, considerado el último santuario de estos animales, siendo uno de los países con una política muy restrictiva en contra de la caza furtiva, lo que hasta ahora había evitado grandes perdidas.

Sin embargo, desde hace algunos meses el Gobierno ha decidio desarmar las unidades entrenadas en la lucha contra  la caza furtiva ya que argumentan no hay suficiente presupuesto.

Chase lamenta dichas desiciones ya que ahora los cazadores furtivos tendrán vía libre para dar muerte a la mayor población de elefantes en el mundo.

*Las imágenes mostradas a continuación pueden herir la susceptibilidad de algunas personas, se recomienda discreción.

Redacción/El Nacional