Al menos 221 personas han muerto tras la ola de ataques por parte del grupo yihadista Estado Islámico en el sur de Siria. Este es el número de muertes más alto desde que inició la guerra en 2011.
El actual presidente Bashar al Asad denunció lo sucedido y agregó que algunos países extranjeros siguen apoyando a los grupos terroristas.
“El saldo de los ataques subió al menos a 221 muertos, de los cuales 127 civiles ejecutados en sus casas” detalló Rami Abdel Rahman, director del Observatorio sirio de Derechos Humanos (OSDH).
“Se trata del balance más crítico desde el inicio del conflicto en 2011, los yihadistas asesinaron a habitantes en sus casas”, agregó.
La guerra ha dejado como salgo más de 350 mil personas muertas.