Redacción/El Nacional

Una corte texana en el Condado de Bexar, en San Antonio, ordenó a una casa funeraria pagar una indemnización de ocho millones de dólares a los padres de una joven, cuyo cuerpo fue sacado del ataúd y cuyo paradero se desconoce.

El cadáver de Julie Mott, quien falleció de fibrosis quística, desapareció de la funeraria Mission Park Funeral Chapel North.

Fue solicitado que se otorgaran 10 millones de dólares a los padres de la joven, por las angustias mentales pasadas y futuras del cuerpo de su hija.

Sin embargo expertos aseguran que la compensación financiera no permitiría que ninguno de los dos padres experimente el duelo de la muerte de la joven.

El cuerpo no ha sido localizado hasta ahora y no se han realizado arrestos en el caso, que aún investiga la policía de San Antonio.