El partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, logró un fuerte avance en las elecciones municipales y autonómicas de Reino Unido, en un resultado que representa un duro golpe político para el primer ministro Keir Starmer.

Los primeros resultados muestran que Reform UK pasó de tener apenas dos concejales a acercarse a los 500 representantes locales, impulsado por un discurso centrado en inmigración, deportaciones masivas y endurecimiento de políticas fronterizas.

Durante la campaña, dirigentes del partido prometieron crear un organismo especial para localizar y deportar inmigrantes ilegales mediante operativos permanentes y vuelos diarios de expulsión.

El avance electoral también refleja el crecimiento de partidos populistas y de derecha en Europa, fenómeno que ya se observa en países como Francia, Alemania y Países Bajos.

Los laboristas de Starmer sufrieron importantes pérdidas apenas dos años después de haber ganado las elecciones generales con mayoría absoluta.

Farage celebró los resultados y aseguró que representan una señal de cara a las elecciones generales previstas para 2029.

Analistas políticos consideran que la votación confirmó la fragmentación del sistema político británico y el desgaste de los partidos tradicionales.