Redacción/ El Nacional

De ser le suplente del equipo de las Águilas de Filadelfia, a ser el mejor jugador del Super Bowl LII; es una de las historias más sorprendentes en la vida de la NFL finalizada con un campeonato y como el jugador más valioso, así es como la contará Nick Foley.

Tenía todas las de perder en este duelo pues frente a él se encontraba el mejor mariscal de campo de los últimos 18 años, Tom Brady, junto con su dinastía legendaria de los Patriotas de Nueva Inglaterra. Sin embargo, ni eso pudo intimidar a Foley, quien demostró su talento y que a partir de ahora será de de los elementos más codiciados por los planteles.

Con 373 yardas y tres pases de touchdown es como Foles se llevó el premio al mejor jugador del partido, destacando su recepción de anotación en el segundo periodo, a pase del ala cerrada Trey Burton.

Su valor, coraje y compostura hicieron que los números, que si importan, salieran en segundo plano, pues nunca se dejó intimidar ni asustar por el gigantesco New England.

Es así como Foles suma su nombre a una lista de múltiples futbolistas icónicos como Joe Montana, Jerry Rice, John Elway, Peyton Manning, Emmith Smith y el mismísimo Brady, como los seleccionados a este nombramiento por parte de la NFL.