Redacción/ El Nacional


Zara, Best Buy y HSBC informaron que devolvieron el dinero que durante el fin de semana fue robado de la tarjeta de Alejandra Vicente Cristóbal, quien falleció el pasado 19 de septiembre tras el derrumbe del edificio donde vivía en las calles Torreón y Viaducto.

Ayer miércoles la institución financiera indicó que tras revisar el caso se decidió reembolsar la cantidad que le fue sustraída de su tarjeta bancaria.

¿Cómo sucedió?

Alejandra, estudiante de Sociología de la Universidad Autónoma de México (UAM), no tuvo clases el pasado 19 de septiembre, por lo que decidió permanecer en su casa. Lo que no veía venir, es que su departamento formaba parte del edificio de cinco pisos ubicado entre las calles Viaducto y Torreón de la colonia Narvarte, el cual se desplomó a las 13:14 horas del 19.

“Ese día Alex no tuvo clases y se quedó a estudiar, su mamá salió a las 12 del día y yo andaba revisando otros edificios que administro. Desde que ocurrió el sismo no me moví de aquí”, dijo don Porfirio, padre de la Alejandra, mientras sostiene en sus manos el acta de defunción que certifica la muerte de su hija, sepultada por toneladas de cemento.

En dicho edificio se encontraban 40 personas trabajando y la joven Alejandra, de todos ellos fallecieron once personas, incluyendo a la joven estudiante.

Luego de conocer la muerte de Alejandra, sus padres la incineraron y acudieron a una sucursal de HSBC para cancelar las cuentas de su hija y las tarjetas de crédito de él, pero la sorpresa fue que la tarjeta se encontraba vacía, y alguien la había utilizado para pagos en Zara y Best Buy.

Tras darse a conocer la historia, el banco decidió reembolsar el dinero y lamentó la situación por la que atravesaba la familia Vicente Cristóbal.

“Pero ya el banco se enteró de lo ocurrido y nos va a regresar el dinero. Esa cuenta yo se la abrí a mi hija desde que nació, cada que podía le depositaba y era para sus gastos, para su universidad. Robarle es no tener ética, es una desvergüenza de quien la encontró y utilizó”, reprocha don Porfirio, mientras observa los arreglos florales colocados sobre lo que quedó del edificio en el que trabajó y vivió junto con su hija.

Don Porfirio y su esposa viven por el momento en la colonia Portales con familiares, pero requieren, como cientos de capitalinos, un lugar dónde rentar.