Redacción/ El Nacional
Rescatistas e ingenieros que participaron en los trabajos de rescate en los edificios colapsados del Colegio Rébsamen, adjudican la tragedia a la construcción improvisada de un departamento que la directora y supuesta propietaria, Mónica García Villegas, mandó a construir en el tercer piso.
Al parecer, no contaba con ningún permiso ni normas estructurales que exigen autoridades delegacionales y de protección civil. Dicho departamento, tenía piso de mármol, jacuzzi y bañera, aditamentos que asegura personal allegado al colegio, no estaban contemplados en el plano original de la obra.
Por eso, a diferencia del edificio que quedó en pie y tiene poco más de 30 años no se derrumbo, el nuevo inmueble, donde estaba el departamento, se desplomó por completo y dejó un saldo de 19 niños muertos y ocho adultos.
“Cualquier edificio que sea bien diseñado y bien construido debe de soportar, en condiciones de parámetros de reglamento, todos los tipos de acabado y todos los pesos que para su funcionamiento fueron considerados; es decir, si se va a meter mármol pesado, la construcción de origen la debe soportar.
“El problema es cuando sobre la marcha se improvisa y sin consultar a los especialistas se hacen este tipo de construcciones; por ejemplo, si la consecución original era para soportar dos plantas y al final se hizo este departamento del que se habla, ahí hay una falla. Ese problema sucedió en 1985 y todos los edificios se desplomaron, como aparentemente sucedió aquí”, comentó el ingeniero civil Óscar Arteaga.
También se dio a conocer que durante el proceso de construcción, por lo menos en tres ocasiones fue clausurado el lugar por autoridades delegacionales y de protección civil, porque incumplía con algunas normas, principalmente en materia de construcción.
Autoridades de la delegación Tlalpan dieron a conocer que revisarán a detalle los permisos de construcción del colegio para deslindar responsabilidades, motivo por el que solicitaron a la Secretaría de Marina que antes de iniciar la demolición, permitan realizar un peritaje para conocer si hubo irregularidades.
Mientras tanto, la Secretaría de Educación Pública (SEP), informó que para la operación de una escuela privada sólo requiere el aval de las autoridades locales para otorgar los permisos correspondientes; precisaron que no se involucran en la construcción de departamentos o un área especial habilitada como vivienda para el personal administrativo de la escuela.