La saga cómica que revolucionó el humor absurdo en los años 80 y 90 está de vuelta, y lo hace con una nueva cara al frente: Liam Neeson. En “¿Y dónde está el policía?”, el actor irlandés sorprende al sumergirse por completo en el universo ridículo y exagerado de Police Squad, retomando el legado del inolvidable Frank Drebin… esta vez en la piel de su hijo, Frank Drebin Jr.

El filme no pretende reinventar la fórmula, sino honrarla. Desde el primer minuto, los fans de las tres entregas anteriores se sentirán en terreno conocido: gags visuales, persecuciones absurdas, enredos sin sentido y una trama que sirve más como excusa para lanzar chiste tras chiste, que como hilo conductor real. Y eso está bien. Porque aquí no se busca lógica, se busca risa.

Neeson entrega una actuación que funciona precisamente por su seriedad. No se burla de sí mismo, no rompe el personaje: se entrega por completo al papel y eso potencia el efecto cómico. Dominio del humor físico y el timing perfecto.

Pamela Anderson, por su parte, es una grata sorpresa. Su papel como Beth Davenport no solo suma un toque romántico caótico, sino que aporta a algunos de los momentos más graciosos de la cinta. La química con Neeson, aunque inesperada, funciona a la perfección dentro de este universo donde nada parece tener sentido… y todo es precisamente por eso tan efectivo.

La historia se centra en un asesinato que lleva a Drebin Jr. y su compañero Ed Hocken Jr. a investigar al magnate Richard Cane. A partir de ahí, se desata una montaña rusa de situaciones hilarantes, planes torpes y diálogos que no podrían existir en ningún otro tipo de película.

Un detalle que vale la pena mencionar: quédate hasta los créditos. Fiel a su estilo, la cinta continúa el humor incluso ahí, con guiños y bromas visuales que redondean la experiencia.

Carey González/El Nacional