El Vaticano hizo pública hoy una nueva ley para la adjudicación de contratos y compra de bienes y servicios, con un estricto control centralizado para mejorar la gestión de los recursos y reducir el peligro de corrupción.
“Con el fin de permitir una gestión más eficaz de los recursos, decidí aprobar un conjunto de reglas destinadas a promover la transparencia, el control y la competencia en los procedimientos de adjudicación de contratos públicos estipulados en nombre de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano”, señala el papa Francisco en el documento.
El objetivo de la nueva ley es el uso sostenible de los fondos internos, el transparencia en los procedimientos de adjudicación, y la igualdad de trato y no discriminación entre los licitadores, en particular mediante medidas capaces de combatir los acuerdos ilícitos en relación con la competencia y la corrupción “.
Entre los principios fundamentales se señala que el procedimiento de adjudicación debe ser “transparente, objetivo e imparcial”.
Redacción/El Nacional