Redacción/ El Nacional
El titular de la Secretaría de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, aseguró este fin de semana que dar marcha atrás a la Reforma Energética aprobada en 2013, sería un “disparate”, pues significaría la pérdida de miles de millones de pesos en inversión y decenas de miles de empleos.
“Sería absurdo pretender regresar a un modelo energético que reservaba para el Estado todas las inversiones en electricidad e hidrocarburos”, dijo el funcionario en entrevista.
Aseguró que la falta de competencia en el sector energético llevó al país a “a convertirnos en un importador de gas y gasolinas, provocó una declinación de más de un millón de barriles de petróleo, tarifas eléctricas caras y generación de energía altamente contaminante”.
Al momento, la implementación de la reforma ha permitido comprometer 52 nuevas centrales para la generación de energías limpias, así como la firma de 72 contratos petroleros. Se espera una nueva era en proyectos energéticos, que incluyan ductos para gas y gasolina, centrales de almacenamiento y estaciones de servicio que darán más opciones a los consumidores.
Además, las firmas privadas realizarán nuevas exploraciones en distintas áreas del país, lo que significará un incremento en las reservas probadas del país.
Para el Secretario, estos avances contribuyen no sólo al desarrollo del país, sino también a garantizar la seguridad energética, sin importar los cambios o decisiones políticas a nivel nacional e internacional.
Tal es el caso de las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que de fracasar y registrar la salida de Estados Unidos no representará ningún riesgo para la implementación de la reforma, pues de las más de 30 empresas extranjeras que han llegado a México sólo 14% son estadounidenses, mientras que 86% provienen de otros continentes: Europa, Asia, África e incluso Oceanía.
“El futuro de la energía en México no depende del TLC”, aseguró.