En el cementerio militar de Stepanakert hay muchas tumbas sin nombre de los caídos en el frente, donde diariamente fallecen decenas de soldados karabajíes. A pocos metros se encuentra el hospital, donde médicos armenios venidos de todo el mundo trabajan en condiciones extremas.
“Ayer cayó una bomba a cien metros del hospital, pero nadie se inmutó. Todos siguieron trabajando y nadie bajó al refugio”, comentó un médico armenio venido de Rusia en el principal hospital de la capital karabají.
Esa lo que ocurre a diario en el enclave separatista, donde el cese el fuego vigente desde hace casi una semana no se respeta, entre Armenia y Azerbaiyán, donde dos civiles murieron este viernes en un bombardeo azerbaiyano contra una pequeña aldea karabají.
Estos días, el cementerio no da abasto, ya que, según el Ministerio de Defensa karabají, desde el pasado 27 de septiembre han muerto en acción 633 soldados. Los trabajadores han tenido que ponerse manos a la obra y ampliar el camposanto.
Redacción/El Nacional