Redacción/ El Nacional


Donald Trump amenazó con acabar con la crisis que vive Venezuela a través de una acción militar, elevando así la tensión en el continente y dejando en una incógnita todo lo que llegue a partir de ahora.

Poco después, la Casa Blanca emitió un comunicando diciendo que Maduro solicitó una llamada telefónica con Trump, pero que éste hablará “felizmente con el líder de Venezuela tan pronto como la democracia se restablezca en ese país”. Asimismo subrayó que EU “está con el pueblo venezolano, de cara a la continua represión del régimen de Maduro”.

“Tenemos muchas opciones en Venezuela. Ah, y por si acaso, no voy a descartar una opción militar”, dijo Trump desde su resort en Bedminster donde pasa sus “vacaciones de trabajo”.

Rodeado de las principales cabezas diplomáticas de su gobierno (el secretario de Estado, Rex Tillerson, y la embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley), el presidente estadounidense trató de justificar una postura que, por las caras que pusieron los miembros de su gabinete, llegó casi por sorpresa. La decisión de Trump buscaría ayudar a la “gente que está sufriendo y muriendo” en el país latinoamericano. “Es nuestro vecino”, argumentó.

El ministro venezolano de Defensa Vladimir Padrino tachó de “acto de locura” la amenaza de Trump.

La decisión de Trump parece, al menos de inicio, contraria a la política diplomática que estaba liderando su departamento de Estado, e incluso contraproducente para menoscabar el po der del presidente Nicolás Maduro en Venezuela.