Redacción/ El Nacional


Ante el miedo de que el exlíder criminal, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, intente lastimar a su abogado ya sea intentando estrangularlo con un cable o partir a la mitad algún CD y usarlo como arma, el gobierno estadounidense se ha negado a cambiar las condiciones en las que se reúnen.

Los fiscales que llevan el caso de Joaquín Guzmán Loera aseguran que cualquier precaución es poca y que permitir que El Chapo se reúna cara a cara con sus abogados, sin un vidrio de separación entre ambos, tal y como piden sus defensores, es peligroso.

“Debido a que el acusado enfrenta una sentencia de cadena perpetua hay una preocupación significativa de que recurra a la violencia con respecto a sus abogados y personal de la Oficina de Prisiones para lograr su liberación”, dijeron los fiscales Bridget Rohde y Arthur Wyatt en un documento divulgado.

El Chapo fue extraditado en enero a Estados Unidos donde era requerido por las acusaciones de que dirigía una red de narcotráfico internacional y multimillonaria responsable de homicidios y secuestros.

Se espera que el juicio del capo mexicano comience a mediados del 2018.

Al parecer los funcionarios tienen miedo de que Joaquín Guzmán tenga acceso a los aspersores de agua los rompa para que el suelo fuera resbaladizo y así escapar, o podría empujar el sofá hasta la puerta para bloquearla y hacer convertir en rehenes a sus abogados.