El estado de Nuevo León ha alcanzado un total de 200 casos acumulados de gusano barrenador, una situación que coloca a la entidad dentro de los diez estados con mayor número de contagios activos a nivel nacional. De acuerdo con los informes oficiales emitidos por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Agroalimentaria (Senasica) al corte de la Semana Epidemiológica número 21, la región reporta actualmente 105 casos en fase activa, lo que ha derivado en la emisión de una alerta sanitaria para todo el sector agropecuario local.

La distribución territorial del brote epidemiológico abarca múltiples localidades, mostrando una concentración crítica en el sur del estado. El municipio de Aramberri encabeza la lista de afectaciones con 58 casos acumulados, seguido por Linares con 43, Doctor Arroyo con 20 y General Zaragoza con 19. Otras demarcaciones afectadas incluyen Montemorelos con 13 contagios e Iturbide con 12. Municipios como General Terán, Galeana, Hualahuises, Sabinas Hidalgo, Cadereyta, Santiago, Allende, Juárez, Monterrey, Guadalupe, Higueras, Marín, Mier y Noriega, Pesquería y San Pedro Garza García registran cifras menores que oscilan entre uno y cinco casos reportados.

La larva parasitaria ha impactado tanto a especies de producción comercial como a animales de compañía. Los datos estadísticos institucionales detallan que la población ganadera bovina es la más perjudicada con 113 contagios. Asimismo, se han confirmado infecciones en 30 caninos, 21 equinos, 20 caprinos, ocho suinos, siete ovinos y un felino. Esta diversidad de huéspedes ha encendido las alarmas debido a la facilidad con la que el parásito puede propagarse entre entornos rurales y urbanos si no se aplican los controles adecuados.

Ante este escenario, el Comité Estatal de Fomento Sanidad y Movilización Pecuaria de Nuevo León instauró jornadas permanentes de prevención y vigilancia epidemiológica en puntos estratégicos. El personal técnico comisionado a estas tareas ha recibido capacitación especializada enfocada en la inspección directa de campo, la curación clínica, la atención inmediata de reportes, el telediagnóstico y el seguimiento oportuno de cada caso detectado, buscando contener la diseminación de la plaga.

Por otra parte, la Unión Ganadera Regional de Nuevo León formalizó una petición de apoyo urgente dirigida al Gobierno del Estado. Los productores ganaderos enfatizaron la necesidad imperante de robustecer las tareas de vigilancia y demandaron asistencia económica y técnica para el tratamiento de los animales enfermos. La organización civil subrayó que la coordinación entre las autoridades y el sector privado es indispensable para salvaguardar el estatus zoosanitario de la entidad y proteger el patrimonio financiero de las miles de familias que dependen directamente de la actividad pecuaria en Nuevo León.