La falta de dinero en plena crisis por el COVID-19 y la incertidumbre por la devolución de la totalidad de su dinero, ha llevado a clientes de Banco Famsa a la desesperación y el enojo.

Varios de ellos depositaron o hicieron transacciones por sumas importantes de dinero en los últimos días de junio, sin que nadie les advirtiera que la institución estaba siendo investigada por las autoridades y que en unas horas la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) la liquidaría.

Jubilados, trabajadores o simples inversionistas que confiaron en Banco Famsa no recuperarán la totalidad de su dinero con el seguro de depósito que les garantiza el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) si tienen en el banco más de 2.5 millones de pesos. En el mejor de los casos, deberán esperar un año para que se liquiden los activos de Banco Famsa y reciban sus recursos.

Si bien se trata de unos 2 mil 400 clientes los que encuentran en el peor escenario, es decir 0.4% de la totalidad de los usuarios de Banco Famsa, han comenzado a organizarse. Dispersados en varios estados del país, buscan los canales para acercarse al Poder Legislativo, mientras que los más radicales amenazan con emprender medidas legales para recuperar la totalidad de su dinero.

“Si no nos pagan, saquearemos las tiendas”, dice uno de los afectados. En la mayoría de los casos, estos afectados prefieren mantener el anonimato.

Redacción/El Nacional