Sentencian los datos de la administración militar que Kyiv sufrió una noche de terror tras el lanzamiento de 70 misiles y 500 drones rusos. El ataque, calificado como el más masivo desde el inicio de la guerra, destruyó viviendas y causó la muerte de varios niños, según reportaron fuentes oficiales. El dolor recorre las calles de la capital ucraniana tras la ofensiva.

Los rescatistas se enfrentan a un escenario desolador en el distrito de Darnitskyi, buscando sobrevivientes entre los restos de hormigón retorcido. Testigos presenciales narraron cómo el fuego arrasó con los edificios residenciales en cuestión de minutos. Los habitantes describen un cambio en la dinámica de guerra, donde los bombardeos rusos son ahora mucho más prolongados y destructivos contra la ciudadanía.

Mientras el gobierno ruso afirma haber golpeado instalaciones energéticas y militares, el canciller ucraniano exige acciones concretas de sus aliados globales. La situación en Kostiantýnivka y otras zonas sigue siendo tensa mientras Moscú intenta mantener la presión sobre el régimen. La población civil ucraniana, ante la incertidumbre, continúa exigiendo justicia y una protección real frente a esta escalada bélica.