Las conversaciones entre Rusia y Ucrania en Ginebra concluyeron tras varios días de reuniones descritas por ambas partes como “difíciles”, sin que se lograra un avance político sustancial para poner fin al conflicto. Los encuentros fueron mediados por Estados Unidos en un intento por acelerar un acuerdo tras casi cuatro años de guerra.

De acuerdo con reportes diplomáticos, uno de los principales obstáculos sigue siendo el control territorial en el este ucraniano. Moscú insiste en que Kiev reconozca zonas ocupadas, mientras Ucrania mantiene que no aceptará ceder territorio como condición para la paz. La delegación ucraniana también busca garantías de seguridad internacionales antes de aceptar cualquier acuerdo.

Analistas señalan que, aunque hubo avances técnicos en temas militares —como posibles mecanismos de supervisión para un alto al fuego—, las diferencias políticas siguen siendo profundas. El cierre de la ronda deja incertidumbre sobre cuándo se retomarán los diálogos.