En la actualidad, con el ir y venir sin descanso, muchas personas sufren de ataques de pánico sin darse cuenta pues lo confunden con un momento de miedo; sin embargo, las crisis de ansiedad, ataques de pánico o crisis de angustias muchas veces se acompaña de síntomas físicos, angustia extrema.
El ataque de pánico, es una condición en la que un exceso de adrenalina entra al torrente sanguíneo, lo que envía un mensaje de miedo a las glándulas suprarrenales; estos episodios de pánico inician con un antecedente el cual puede ser una situación o un pensamiento “malo” , que poco a poco va generando pensamientos de temor y a su vez se genera activación física.
Síntomas de ataques de pánico:
Cognitivos y emocionales:
Pensamientos negativos
Miedo
Bloqueo
Necesidad de huir
Temor a un infarto
Sufrimiento
Pérdida de control
Desorientación
Inseguridad
Desesperanza
Físicos:
Palpitaciones
Sudoración
Temblores
Nauseas
Pérdida de fuerza
Escalofríos
Mareo
Perdida de visión
Hiperventilación
Sofoco (sensación de ahogo y dificultad para respirar).
Palidez
Transpiración
Indigestión, ardor de estomago, estreñimiento y diarrea.
Erupciones en la piel
¿Qué hacer?
El proceso para que las glándulas suprarrenales llenen el cuerpo de adrenalina, solo toma tres minutos, por ello también bastan solo tres minutos para que su cuerpo para esta reacción de adrenalina.
Lo único que se tiene que hacer es parar el mensaje de “emergencia” que están recibiendo las glándulas suprarrenales siguiendo los siguientes pasos:
Relájese, haciendo respiraciones lentas, hondas y completas; hay que recordar que solo es un ataque de pánico y no es nada serio.
Pare los pensamientos negativos, gritando la palabra “Alto” para sí mismo, interrumpiendo el mensaje de miedo para remplazarlo con uno de calma.
Use frases tranquilizadoras, motivacionales recordándose que ya ha superado estos ataques en otro momento.
Acepte sus emociones el aceptar sus emociones es muy importante. El minimizar esta experiencia por lo general solo sirve para que se repita.
¿Sensación de ahogo?
Uno de los síntomas más comunes en los ataques de pánico son las sensaciones de ahogo y falta de aire, que hace que se ingrese mucho oxigeno al cuerpo y no le dé tiempo de producir dióxido de carbono para llevar un control normal.