
“Muchos como yo se sienten avergonzados de su estatus, por la intolerancia y el odio hacia los inmigrantes y refugiados (…) Yo estoy aquí porque no tengo nada de qué disculparme. No estoy avergonzado de mi estatus porque es un recordatorio constante para mi mismo de que tengo algo por qué luchar”, señaló Max Kim, de 19 años, quien vive en Estados Unidos desde que tenía 6 años y fue llevado desde Corea del Sur sin un permiso legal.

“Somos una nación para toda la gente, sin importar su religión, sin importar sus antecedentes, sin importar a quién ame uno”, detalló el senador demócrata Chris Van Hollen, quien agregó que no le permitirá a Trump, enterrar la Estatua de la Libertad.
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