Una isla, un grupo de amigos y una mascota que nunca debió serlo. Primate toma una situación aparentemente normal y la transforma en una experiencia de terror donde la naturaleza deja claro que no está hecha para ser controlada.
Primate arranca como unas vacaciones perfectas y termina como una experiencia que nadie querría vivir. La nueva película de terror dirigida por Johannes Roberts deja de lado lo sobrenatural para apostar por un miedo más crudo: el que aparece cuando la naturaleza, mal manejada, explota sin aviso.
La historia sigue a un grupo de jóvenes que llega a una isla paradisíaca acompañados de un chimpancé criado como mascota. Todo parece normal… hasta que el animal contrae una variante extrema de rabia y se vuelve violento e impredecible. Desde ahí, el paraíso se convierte en una trampa y la tensión no da respiro.
El elenco, encabezado por Jessica Alexander, Johnny Sequoyah y Troy Kotsur, cumple con creces, destacando especialmente este último, cuyo personaje aporta momentos de suspenso muy bien logrados gracias al uso del silencio. Roberts demuestra oficio con un buen manejo del sonido, el fuera de campo y un ritmo ágil que evita tiempos muertos.
Eso sí, aunque la película explica el origen biológico del horror, no se detiene a cuestionarlo. El chimpancé termina presentado como un monstruo absoluto y la historia empuja al espectador hacia una única salida: sobrevivir cueste lo que cueste.
En resumen, Primate es terror directo, rápido y efectivo. No busca reflexionar demasiado, pero sí mantenerte tenso hasta el final. Ideal para quienes disfrutan del horror intenso y sin rodeos.






