Redacción/El Nacional
Robert Mugabe, presidente de Zimbabue, no dimitió como se esperaba, confirmando su postura mediante un mensaje televisado solicitó “llevar a cabo acciones para devolver” al país “a la normalidad”.
En compañía de altos mandos del ejército, Mugabe insto a que el país no se “deje llevar por la amargura” y dijo que tiene presentes todas las quejas formuladas por la sociedad y su propio partido, que lo destituyó como número uno y le fijo un plazo para dimitir.

Mugabe reconoció que algunos incidentes ocurrieron aquí y allá pero celebró que fueron corregidos en poco tiempo y los pilares del orden se sostuvieron.
Aunque las calles se han llenado de gente solicitando su dimisión, el gobernante pidió “resolver nuestras diferencias con dignidad y disciplina” al considerar que los zimbabuenses son un pueblo predispuesto a la paz.
Mugabe ha permanecido en arresto domiciliario desde el martes pasado, reuniéndose con los militares para negociar una salida que hasta el momento no se ha producido, provocando que su partido anunciara que de no dimitir, planearan una moción de censura contra él.