Veintidós años después del estreno de la inolvidable Freaky Friday (2003), llega su esperada continuación: “Otro Viernes de Locos”, una comedia que logra ser tan fresca como fiel a su esencia original.
Dirigida por Nisha Ganatra y basada nuevamente en el libro de Mary Rodgers, esta secuela entrega justo lo que prometía: diversión, enredos familiares y una buena dosis de emoción para los fanáticos de siempre.
Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan retoman con maestría sus papeles como Tess y Anna Coleman, demostrando una vez más la química que las convirtió en un dúo entrañable. Esta vez, la historia nos sitúa años después de aquel primer intercambio de cuerpos. Anna, ya adulta, está a punto de formar una familia junto a su hija y una futura hijastra, mientras Tess enfrenta su propia etapa de cambios. Pero cuando la vida parece complicada… el destino (y un rayo) decide repetir la jugada. El caos y la magia regresan.
La película brilla por su capacidad de mantener el tono alocado y tierno que caracterizó a la entrega anterior, pero ahora con un enfoque más maduro. Los guiños al pasado, como cameos y referencias a chistes icónicos, funcionan como caricias al corazón de quienes crecieron con la original. Además, el guion consigue adaptar ese humor a los tiempos actuales sin sentirse forzado ni ajeno.
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Un gran acierto es el reparto juvenil: Julia Butters y Sophia Hammons logran momentos memorables, especialmente cuando interpretan a adultos atrapados en cuerpos de adolescentes. La actuación de las jóvenes actrices es tan convincente que realmente parece que estás viendo a una abuela en plena crisis generacional dentro del cuerpo de una chica de 13 años.
El ritmo es ágil, no decae y mantiene al espectador entretenido de principio a fin. “Otro Viernes de Locos” es una comedia familiar bien lograda, con mensaje, corazón y muchas risas. Más que una simple secuela, es una carta de amor a una historia que marcó a toda una generación.
Carey González/El Nacional






