Ormuz es uno de los puntos más estratégicos del planeta y su control se ha convertido en una pieza central en la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, debido a su impacto directo en el suministro energético global.
Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y por este estrecho transita cerca del 20% del petróleo y gas que se consume en el mundo, lo que lo convierte en una arteria vital para la economía internacional.
En el contexto del conflicto, Irán ha utilizado este paso como herramienta de presión al restringir el tránsito marítimo, provocando un aumento en los precios del combustible y afectando a mercados en Asia, Europa y otras regiones dependientes de estas exportaciones.
El cierre del estrecho ha reducido drásticamente el flujo de embarcaciones, generando incertidumbre global y obligando a algunos países a implementar medidas de emergencia como racionamientos energéticos y ajustes en sus economías.
Aunque existe una tregua temporal entre las potencias involucradas, el control de Ormuz seguirá siendo uno de los temas más delicados en las negociaciones, ya que su estabilidad define el equilibrio energético mundial.
-Emiliano Lira






