Peter Sutcliffe, apodado el “destripador de Yorkshire” por infundir terror y miedo por el asesinato de 13 mujeres en la década de 1970 y 1980 y condenado a cadena perpetua, murió solo en un hospital de Reino Unido la madrugada del viernes después de que sus pulmones fallaran a pocos días después de ser diagnosticado con Covid-19.

Medios británicos informaron que el hombre de 74 años se había negado al tratamiento después de dar positivo al virus y que padecía una serie de problemas de salud subyacentes como problemas cardíacos, diabetes y obesidad. Hasta el momento, la causa exacta de la muerte no se ha confirmado y está siendo investigada por el forense.

“Peter Sutcliffe era un individuo depravado y malvado cuyos crímenes causaron un sufrimiento y una consternación inimaginables al país”, afirmó un portavoz del primer ministro Boris Johnson.

“Nada borrará nunca el mal que causó, pero es justo que haya muerto entre rejas por sus bárbaros asesinatos”, añadió.

Se sentía seguro en prisión

Durante la pandemia, Sutcliffe había escrito varias cartas a un amigo por correspondencia y pocos meses antes de su muerte se jactaba de sentirse “mucho más seguro” en prisión que en el mundo exterior, según pudo revelar el sitio británico MailOnline.

Al mencionar la ‘horrible pandemia mundial’, le dijo a su amigo, quien pidió el anonimato: “El mundo está atascado con este Covid. Me hace sentir mucho más seguro estar aquí con todo lo que está pasando en el mundo”.

Sutcliffe manifestaba regularmente tener temor de contagiarse del coronavirus en los meses previos a dar positivo.

Tanto era su temor que se negó a recibir visitas. El 10 de mayo escribió: “Las visitas van a continuar, pero no me molestaré con ellas en las circunstancias actuales. Prefiero esperar hasta que descubran una vacuna eficaz”.

El 4 de agosto se había realizado una prueba de Covid-19 que resultó negativa.

De acuerdo a sus amistades, el “destripador de Yorkshire” asombrosamente creía que “iría al cielo” después de su muerte porque se había convertido en testigo de Jehová.

Mientras tanto, las familias de sus víctimas celebraron hoy su muerte y dijeron que el asesino en serie se ‘pudrirá en el infierno’.

Asesinatos y captura

Tras causar terror al norte de Inglaterra por asesinara 13 mujeres e intentar matar a otras siete durante las décadas de 1970 y 1980, Sutcliffe fue condenado en 1981 a 20 cadenas perpetuas.

Se le dio el apodo de el “Destripador de Yorkshire” por su siniestro ‘modus operandi’, que incluía la extracción de órganos y mutilaciones abdominales y genitales a sus víctimas.