Moscú y Pekín emitieron este miércoles una postura conjunta contra las sanciones internacionales y el uso de la fuerza como mecanismo de presión global.
La declaración fue presentada durante la visita oficial del presidente ruso Vladimir Putin a China, donde sostuvo reuniones con el mandatario Xi Jinping.
Ambos líderes defendieron la creación de un orden internacional multipolar y respaldaron el papel de Naciones Unidas en la resolución de conflictos.
Rusia y China condenaron bloqueos económicos, confiscaciones de activos y medidas unilaterales aplicadas contra distintos países.
Además, cuestionaron las acciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán y alertaron sobre los riesgos para la estabilidad en Medio Oriente.
Los gobiernos también reiteraron su postura sobre Ucrania y apostaron por negociaciones diplomáticas para resolver el conflicto.
Moscú expresó respaldo al principio de “una sola China”, mientras Pekín reafirmó su cercanía estratégica con Rusia.
En el ámbito militar, ambos países criticaron la expansión de la OTAN y la creciente presencia militar occidental en Asia-Pacífico.
Aunque la visita fortaleció la relación política bilateral, no hubo avances definitivos sobre el proyecto energético Fuerza de Siberia-2.
Las negociaciones sobre el precio del gas continúan siendo el principal obstáculo para concretar el acuerdo energético.






