El sacerdote portugués Padre Guilherme mezcla fe y música electrónica en un evento masivo que refleja nuevas formas de acercamiento a la religión.

La Plaza de Mayo, uno de los espacios más emblemáticos de Argentina, se convirtió el pasado fin de semana en una inusual pista de baile. Ahí, alrededor de 100 mil personas se congregaron para participar en una “misa techno” encabezada por el sacerdote portugués Padre Guilherme, en homenaje al fallecido Papa Francisco, a un año de su muerte.

El evento, gratuito y abierto al público, reunió a jóvenes, familias y adultos mayores, en una mezcla poco común de creyentes, agnósticos y amantes de la música electrónica. Durante cerca de dos horas, los asistentes bailaron al ritmo de una sesión que combinó temas originales del sacerdote —como El grano de mostaza— con remixes de artistas contemporáneos.

El espectáculo estuvo acompañado por tres pantallas gigantes que proyectaban imágenes del pontífice argentino, así como del papa Juan Pablo II, además de símbolos religiosos como palomas blancas. Todo ello enmarcado en un ambiente que fusionaba lo espiritual con lo festivo.

“Dios los bendiga y vamos a bailar”, fue el mensaje que marcó el inicio del evento, en el que Guilherme apareció con sotana y audífonos, dispuesto a dirigir la experiencia desde su consola.