San Francisco, la ciudad más grande de Estados Unidos, es una de las escasas que permitirá que los no ciudadanos, incluidos migrantes indocumentados, voten en una elección local el próximo 6 de noviembre.

Los inmigrantes indocumentados podrán votar en la contienda de la junta escolar de la ciudad, aunque el temor de que información personal como la dirección y fecha de nacimiento llegue a las autoridades migratorias parece ser más fuerte que el deseo de pronunciarse sobre la educación de sus hijos.

En 2016, los electores de la ciudad aprobaron una medida que permite a los padres o tutores de un niño en las escuelas locales ayudar a elegir representantes para la junta escolar, al margen de su estatus migratorio.

San Francisco es una “ciudad santuario” que limita la cooperación con los funcionarios federales de inmigración.

San Francisco no es la primera ciudad con una medida de ese tipo, ya que en Maryland, donde aproximadamente el 15 por ciento de los residentes son nacidos en el extranjero, unas seis ciudades permiten que los inmigrantes ilegales voten en las elecciones locales.

Redacción/El Nacional