Redacción/ El Nacional
Los padres de Charlie Gard, el bebé británico de 11 meses con una enfermedad neurodegenerativa, que le impide respirar por su cuenta, defendieron ante la justicia que se les permita viajar a Estados Unidos para llevarlo a un tratamiento experimental, desafiando al hospital que lo trata y que lo considera desahuciado.
El caso del menor ha conmovido al Reino Unidos, a El Papa y hasta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quienes le expresaron su apoyo a los padres después de que la justicia británica dictaminará que se debía desconectar al niño de las máquinas que lo mantenían con vida, para evitar que siga sufriendo.
El abogado de los padres, Grant Amstrong, expuso los argumentos de un medico estadounidense “de renombre mundial”, convencido de poder tratar al bebé en Nueva York. Este especialista, cuyo nombre no se difundió por orden de un tribunal, aportará su testimonio por videoconferencia.
El juez de la Alta Corte de Londres ordenó que le transmitan datos “imparciales” en las próximas 24 horas, antes de decidir si confirma o desestima el primer veredicto de la justicia.
La sentencia ordenando que dejaran morir al niño fue confirmada por varias instancias más, pero la opinión del especialista estadunidense hizo que el propio hospital Great Ormond solicitará al juez que revisara el caso.