Mientras que Juan Fernando Ruiz Ramos estaba siendo detenido por alrededor de 40 agentes ministeriales, en Santa Catarina, el presunto asesino de la niña Ana Lizbeth les pedía a gritos que lo mataran o él lo iba a hacer.
Una fuente cercana al hecho contó que cuando Ruiz Ramos fue sorprendido al exterior de Soriana La Fama, debajo de un árbol, la madrugada de ayer, cuestionaba a los elementos el por qué lo detenía y afirmaba que él no había hecho nada.
“Por qué me detienen, yo no hice nada, bájenme (de la patrulla)”, les decía el también presunto secuestrador de la mejor occisa.
“¡Yo me quiero matar, ayúdenme, mátenme! […] ¡Chinguen a su madre, mátenme, putos!”, les suplicaba al grupo de ministeriales que eran encabezados por el Director de la Agencia Estatal de Investigaciones, Esteban Cantú.
El testigo señaló que durante todo el recorrido, Ruiz Ramos no hizo comentarios sobre el ataque a la menor, pero estuvo provocando, insultando y retando a los policías, y ante el arribo al Penal del Topo Chico, el sospechoso dejó de hacerlo; sin embargo, le pusieron vigilancia especial ante el riesgo de que atente contra su vida.
Trascendió que el hombre es padre de tres hijos y desde tiempo atrás estaba separado de su esposa. Asimismo, se dijo que durante los años que estuvo prófugo de la justicia por otras órdenes de aprehensión en su contra, supuestamente se ocultaba en San Luis Potosí, donde subsistía robando.
Redacción/El Nacional