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Reyna Briseño/El Nacional.

El escándalo de la trata de personas en el sudeste asiático sigue creciendo. Malasia ha revelado este lunes que ha localizado 28 campamentos clandestinos con 139 tumbas que podrían ser de refugiados rohingya e inmigrantes bangladesíes.

Aún no se ha determinado el número exacto de cuerpos que hay en cada fosa, pero algunas de ellas podrían contener más de un cadáver, indicó el inspector general de policía de Malasia, Khalid Abu Bakar.

Es una escena muy triste Para nosotros incluso uno cuerpo es serio. Estamos trabajando estrechamente con nuestros homólogos en Tailandia. Vamos a encontrar a las personas que hicieron esto, dijo a los periodistas este lunes. Las autoridades informaron en un primer momento de la existencia de solo 17 campos y de unos cien cuerpos.

Los campamentos abandonados, localizados entre el 11 y el 23 de mayo y de los que se informó a la prensa este domingo, están situados a unos 500 metros de la frontera de Tailandia.

El hallazgo, indicó Bakar, es el resultado de una operación lanzada después de que Tailandia encontrara en su lado de la frontera varias tumbas en otros campos clandestinos.

La jungla del sur de Tailandia y el norte de Malasia ha sido una importante ruta para las redes de trata. Miles de inmigrantes de Bangladés y Birmania se ponen en manos de traficantes de personas para que les lleven a Malasia a través de otros países del sudeste asiático, como Tailandia, para ellos un país de paso.

En el camino son retenidos en campos a la espera del pago de un rescate por parte de sus familias para liberarlos. Muchos de ellos son rohingya que huyen de Birmania, donde la ley les deniega la ciudadanía desde 1982 porque no están incluidos en la lista de 135 grupos étnicos oficialmente reconocidos por el Gobierno. Los rohingya son considerados como inmigrantes ilegales procedentes de Bangladés, donde tampoco se reconoce a esta comunidad.