
La tensión alcanzó su punto más alto en el futbol mexicano luego de que la Federación Mexicana de Futbol confirmara que la concentración del 6 de mayo se mantiene sin cambios y lanzara un ultimátum claro: cualquier jugador que no se presente en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) quedará automáticamente fuera de la Copa del Mundo 2026.
A través de un comunicado oficial, el organismo detalló que la instrucción proviene directamente del cuerpo técnico encabezado por Javier Aguirre, quien exige la presencia inmediata de los convocados para iniciar la preparación rumbo a los amistosos ante Ghana, Australia y Serbia, así como el proceso final rumbo al Mundial.
La polémica se dió cuando jugadores de Toluca, como Alexis Vega y Jesús Gallardo, recibieron un permiso especial para disputar la vuelta de la semifinal de la Concacaf Champions Cup ante Los Angeles FC. Sin embargo, dicha autorización fue retirada de último momento, obligando a los futbolistas a reportar de inmediato si desean mantenerse en la lista mundialista.
El conflicto escaló aún más tras la postura de Amaury Vergara, propietario de Chivas, quien expresó públicamente su inconformidad al considerar que se rompieron acuerdos previos con la selección. En redes sociales, el dirigente aseguró que instruyó a su directiva para que los jugadores permanecieran con el club, desatando un choque directo con la federación.
Mientras tanto, futbolistas como Raúl Rangel, Luis Romo, Roberto Alvarado y Armando González fueron vistos entrenando en Verde Valle, a pesar de estar convocados al CAR. La situación se mantiene en incertidumbre, con equipos en Liguilla evaluando si liberarán a sus jugadores.
La postura de la Selección Mexicana es firme: los 20 convocados —12 considerados para el Mundial y ocho sparrings— deben reportar sin excepción. En medio de este conflicto, el pulso entre clubes y selección pone en juego no solo la disciplina, sino la estructura misma del futbol mexicano rumbo a la cita mundialista.





