El aumento en los precios del combustible tras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría ser solo el inicio de una cadena de incrementos que terminarán afectando a distintos productos en todo el mundo.
Luego de los ataques militares y la tensión en el estrecho de Ormuz, el precio del petróleo ha subido con fuerza, lo que ya genera preocupación en los mercados internacionales y entre los consumidores.
El encarecimiento del crudo impacta directamente en el transporte de mercancías, lo que significa que mover productos por tierra, mar o aire podría costar más en los próximos meses.
Expertos en economía advierten que si los precios del petróleo se mantienen elevados durante un periodo prolongado, las empresas enfrentarán un aumento sostenido en sus costos operativos.
Uno de los primeros sectores donde los consumidores podrían notar el impacto es el de los alimentos, especialmente productos como frutas, verduras, carnes y lácteos, que requieren transporte constante y no pueden almacenarse por largos periodos.
El incremento en el combustible también afecta a las empresas de logística y paquetería. Muchas compañías ya aplican recargos por combustible cuando el precio del diésel supera ciertos niveles, lo que se traduce en entregas más caras.
Además, algunas empresas podrían optar por estrategias para reducir costos, como disminuir el tamaño de sus productos manteniendo el mismo precio, una práctica que ya se vio durante la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022.
Sin embargo, especialistas advierten que si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, el impacto podría ser mayor y terminar reflejándose en más inflación e incluso ajustes en el empleo.
Emiliano Lira
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