¿Y quién es ese señor? Quizás la pregunta más inocente que puede hacer un niño, y sin embargo, la más poderosa cuando se trata de redescubrir a Francisco Gabilondo Soler, el hombre detrás del Grillito Cantor. La exposición temporal inaugurada este 20 de julio en el Museo del Noreste no solo responde esa pregunta, sino que abre un universo de recuerdos, música y poesía que ha marcado generaciones.

Bajo el nombre “¿Y quién es ese señor? Cri-Cri. Francisco Gabilondo Soler. Vida y obra”, esta muestra es mucho más que un recorrido por la historia de un ícono: es un homenaje vivo, sensible y entrañable a uno de los creadores más universales que ha tenido México, cuyas canciones siguen resonando noventa años después de haber nacido en las ondas de la radio.

La exposición fue posible gracias a la colaboración de Fomento Cultural GabSol, A.C., Sony Music México y diversas colecciones particulares que, con generosidad, compartieron materiales únicos. Con curaduría de Claudia Ávila y diseño museográfico de Sergio Rodríguez, se presenta un recorrido temático e inmersivo por la vida y obra de un artista que entendió la infancia como pocos: no como un periodo menor, sino como un territorio fértil para el arte, la imaginación y la reflexión.

“La exposición no solo revive la obra de Cri-Cri, sino que la reinterpreta en un contexto contemporáneo”, señala Xavier López de Arriaga, director del Museo del Noreste. Y tiene razón: aquí, Cri-Cri no es una figura del pasado, sino un presente constante que se actualiza con cada nueva generación que canta La patita, se emociona con Caminito de la escuela o imagina a El ratón vaquero en su celda del viejo oeste.

Los núcleos temáticos de la muestra —“México al aire”, “Espíritu infinito”, “Y llegó Cri-Cri” y “Legado cultural”— permiten una aproximación íntima y profunda. Se revela no solo al artista, sino también al hombre curioso, lector voraz, inventor de mundos y crítico social sutil, que con música y humor hablaba de desigualdad, trabajo, tiempo y muerte, sin recurrir al sermón, sino apelando siempre al juego y a la ternura.

Como parte de este reconocimiento, Sony Music México entregó certificaciones de doble platino, platino y oro por canciones que han cruzado generaciones, como El ratón vaquero, La marcha de las letras, La patita y muchas más. Las cifras no mienten: Cri-Cri sigue sonando, sigue enseñando, sigue emocionando.

Francisco Gabilondo Soler partió el 14 de diciembre de 1990, en Texcoco, Estado de México, a los 83 años, víctima de una enfermedad cardiovascular. Sin embargo, su despedida no fue un silencio, sino una nota que aún resuena. Como si el Grillito Cantor tan solo hubiera hecho una pausa, su música continúa viajando por generaciones, tocando corazones con la misma ternura de siempre.

Sus restos descansan en el Panteón de Orizaba, junto a los de su abuelo, cerrando un ciclo de raíces profundas y amor familiar. Pero su verdadero hogar permanece en la memoria colectiva: en cada niño que tararea sus canciones, en cada adulto que vuelve a soñar al escucharlas, y en cada rincón del mundo donde la infancia todavía cree en la magia.

La exposición estará abierta hasta el 18 de enero de 2026. Un verdadero regalo para quien quiera reencontrarse con el niño que alguna vez fue o presentar a Cri-Cri a nuevas generaciones que, sin saberlo aún, ya lo llevan en el corazón.

Carey González/El Nacional