Redacción/El Nacional
Una enfermera de Estados Unidos confesó haberle quitado la vida a ocho residentes de un asilo de ancianos porque “Dios o quien fuese, quería que ella lo hiciese”.

La mujer identificada como Elizabeth Wettlaufer explicó realizó su confesión primero ante un detective asegurando que una fuerza superior a ella, que le pedía que matará personas motivo por el cual escogió a pacientes “malos” y poco amigables para administrarles una dosis letal de insulina.
“Yo sabía la diferencia entre el bien y el mal, pero pensé que esto era algo que Dios, o el que fuera quería que lo hiciera. Pero estaba empezando en ese momento a dudar de que era Dios”, contó al oficial.
Wettlaufer reconoció que tras asesinar una vez comenzaba a sentir “la urgencia” de volver a matar y al hacerlo le invadía una “incontenible” risa seguida de una paz, “como si la presión se aliviase”.
La autora de los crímenes compareció ante un juzgado declarándose culpable de los hechos ocurridos entre 2007 y 2014 donde además de cuatro intentos de asesinato y dos asaltos con agravantes.








