Redacción/El Nacional
Uno de los propietarios de un parque acuático fue encarcelado en Texas, luego de la muerte de un niño que resultó decapitado al descender de un tobogán de agua nombrado como “el más largo del mundo”.
Jeffrey Henry, de 62 años y copropietario de Schlitterbahn Waterparks and Resorts en Kansas City, fue encarcelado en Cameron County, Texas, acusado de asesinato, agresión y peligro a un menor de edad, indican documentos judiciales.
El enorme tobogán de agua, apodado “Verruckt” (“demente” en alemán), quedó clausurado desde la muerte de Caleb.
Las acusaciones contra Miles y el parque sostienen que Verruckt no cumplía con los estándares de seguridad necesarios y que Miles postergó o eludió las reparaciones, aun después de fallas en el sistema.